lunes 7 de noviembre de 2011

Un toque de comedia en nuestras vidas.

Hay veces que te cuentan chistes tan malos que uno piensa que se trata de una venganza. 

En los velorios siempre hay un grupito que parece que está celebrando que el cuate entregó los tenis y hay que darles café con pan también, porque si no, reclaman. 

O los chistes de temas demasiado quemados, como los de suegras, que son particularmente ofensivos para quienes se llevan mejor con la suegra que con la esposa, que son el 67.45367 % de los hombres. 

No falta en la fiesta quienes no saben contar chistes; terminas riéndote como muestra de apoyo. Tampoco falta el que tiene buena fama de contador de chistes, que ni ha empezado y la gente ya se está riendo. Y lo mejor, cuando el grupo está al toque, que puedes decir "Aguacate" y todos se mueren de la risa. No es raro que alguien no entienda el chiste y se ríe con cara de no convencido, o cuando nadie entiende ¿Qué quisiste decir?, la pregunta, y todos prestan atención, mientras el que contó el chiste lo explica como si fuera un problema de mate.

Es difícil que una fiesta se quede sin una ronda de "peladas" o "bajadas de cuero" donde se empiezan a contar cosas vergonzosas de cada uno de los miembros del grupo, te puedes reír bastante escuchando las anéctodas cómicas de los demás, pero te empiezas a preocupar cuando te das cuenta que se acerca tu turno.

El que se ríe solo es un caso especial y el que no para de reirse termina por hacerte reír aunque no quieras. Y el que se ríe chistoso, lo esperas a que se ría.

En fín, nunca falta un poco de comedia en nuestras vidas en sociedad.

miércoles 2 de noviembre de 2011

1 de noviembre ...

Ayer visité los cementerios de Santa Elena y San Benito para observar la tradición. La gente va a los cementerios a conectarse de nuevo con sus seres queridos, al ver las tumbas se entristecen, algunos meditabundos, otros les hablan o charlan en familia frente a la tumba como si se tratara de una reunión familiar donde se incluye al ser querido que se fue; tocan las lápidas con cariño, limpian la tumba, la pintan de vivos colores, como si fueran cuidados directamente al fallecido o fallecida.

Una de las tumbas del cementerio de Santa Elena captó mi atención y publico una foto de ella. Estaba cubierta de manos de varios tamaños. Cuando pasas por esa tumba sientes como si fueran las manos de sus seres queridos las que están impresas en ella, probablemente así sea, porque normalmente este trabajo no se manda a hacer, sino que lo hacen los familiares como una muestra de amor.

El cementerio es un lugar donde hay muchas historias que contar, muy pocas de miedo, la mayoría, sobre la vida de los seres queridos que se han ido.

sábado 22 de octubre de 2011

Petencito desconocido...

Extraño es sentir desconocido un lugar que visitas desde hace mucho, pero eso fue lo que me pasó recientemente con Petencito y difícilmente no te pasará a tí apreciable lector, a partir de este momento.

3 Lagunas hay en Petencito: Yachul, Yalnón y La Guitarra. Sus 291 hectáreas de terreno son partidas en dos por la calle que conduce a San Miguel y la mayor parte no queda del lado del zoológico sino al otro lado de la calle, calculo un 75%.

Yachul, la más desconocida.

Es la laguna más distante del zoológico y su tamaño es un 60% el de La Guitarra. Solo aconsejaría visitarla si la aventura corre por tus venas, ya que para llegar a ella debes conocer bien el terreno, caso contrario no te será fácil entender las instrucciones para llegar. Debes salir a la calle que conduce a San Miguel, caminas hasta llegar al sitio arqueológico de Yachul, luego te desvías a la derecha por una pequeña calle frente al sitio arqueológico, caminas 600 metros, llegarás a un trocopás al lado izquierdo, pero sigues recto 100 metros más y a la derecha aparecerá un sendero como de 1 metro de ancho muy bien definido, que después de un rato te conducirá a la laguna Yachul. 

Como te dije, si no conoces el terreno, estas instrucciones te habrán parecido a: cruzas a la izquierda de tu mano izquierda hacia la derecha por donde pasa el airecito que viene del lago, luego retrocedes para adelante y avanzas hacia atrás, das 3 brinquitos y ahí está la laguna... Pero es solo cuestión de dedicar el tiempo a conocer más de Petencito, para que un día te animes a visitar esta laguna; es un buen lugar para visitar si te gusta la naturaleza casi intacta y tener la impresión de cómo fue visitar una fuente de agua en Petén hace 60 años.

Yalnón (Cría de Pájaro).


Es una laguna circular cuya agua es de color verde olivo. Es la más pequeña de las 3 lagunas de Petencito y su tamaño es una tercera parte del de La Guitarra. Para llegar a ella debes salir a la calle que conduce a San Miguel y caminar rumbo a Santa Elena. Después de 5 minutos llegarás a la entrada del sendero de Yalnón, un sendero de 100 metros de largo, muy bien señalizado y con gradas, ya que bajas por el borde escarpado de un gran agujero en forma de plato de cereales, al fondo del cual se encuentra la laguna. La orilla de la laguna es un espacio tranquilo y fresco donde puedes sentarte un rato a ver como la brisa ondula la superficie del agua mientras escuchas el concierto de aves a tu alrededor. 

En mi primera visita a Yalnón, no vi el rótulo con la advertencia: “Peligro Cocodrilo”, así que me senté tranquilamente un rato en la orilla, después de unos minutos saqué de mi mochila un recipiente con bollitos para refaccionar, mientras disfrutaba de tan apacible lugar. Fue al regresar cuando vi la advertencia y me causó cierta gracia, imagino que habré puesto los bollitos sobre el cocodrilo porque no lo ví. De haber visto antes la advertencia no hubiera cambiado de parecer, pues los cocodrilos que quedan en esta área son de mediano tamaño, si mucho, y no atacan a las personas, aunque si se diera el caso, puedes aprovechar la situación para hacer un poco de ejercicio, pues pocas cosas como una lucha cuerpo a cuerpo con un cocodrilo para ejercitar los músculos por la mañana. En realidad, no hay nada que temer, las prótesis se han vuelto más accesibles, y si tienes la oportunidad de ver un cocodrilo nadando será algo que te emocionará mucho y que no olvidarás.

Sendero alrededor de La Guitarra, ejercicio y naturaleza...

La más conocida de las 3 lagunas de Petencito es La Guitarra y su curiosa forma ha quedado grabada en la memoria de los visitantes. El sendero alrededor de esta laguna es uno de los atractivos más desconocidos del parque, a pesar de que es una gran oportunidad para hacer un poco de ejercicio, mientras disfrutas de la naturaleza circundante.

La entrada al sendero la encuentras bordeando la jaula de los venados que es la última. Al principio caminarás cerca del borde de la laguna y por el camino verás rótulos con el nombre común y científico de diversas especies de árboles; una gran oportunidad para conocer un poco de la flora de Petén. Te aconsejo que observes la textura y color de la corteza del árbol, la forma y tamaño de sus ramas y hojas, también su altura, en algunos casos como el copal, presta atención a su olor; estos datos te permitirán identificar con facilidad el árbol cuando lo veas entre la vegetación. Después de llegar cerca de la cintura de la laguna, el sendero empieza a subir por el borde escarpado y un rato después encontrarás un camino; hacia la derecha regresas al zoológico y hacia la izquierda, empiezas el sendero largo que da la vuelta a toda la laguna. 

Te aconsejo que hagas el recorrido largo, tómate tu tiempo para disfrutar de la naturaleza, apaga el celular si no lo has hecho al entrar al parque, desconéctate de la rutina de todos los días; afina el oído y escucha las aves, que las hay en abundancia; abre bien los ojos para ver las diversas formas de vida a tu alrededor y si observas a los costados del sendero, verás pequeños montículos y plataformas; restos de los antiguos habitantes. 

Cerca del otro extremo de la laguna, verás un gran agujero que separa el sendero, hacia la derecha saldrás a la calle que conduce a San Miguel y hacia la izquierda, continúas el sendero alrededor de la laguna. A partir de esa parte del sendero, entrarás de nuevo en el borde escarpado de la laguna por lo que el camino es irregular pero transitable, ideal para niños de 10 años, por si haces el recorrido en familia, y no te preocupes por que los niños se vayan a caer, el del cuerpo tieso seguramente serás tú y no tus hijos, que los verás como venados en ese terreno, así que tú, ten cuidado. Algo que no puedes perderte en esa parte del sendero es una hermosa vista de la laguna, aunque para ello deberás bajar unos 10 metros desde el sendero hasta la orilla; podrás ver el claro desde el camino y conocerás el lugar porque hay un gran árbol caído en la laguna que tiene unas cuantas ramas que emergen del agua; dedica un tiempo a apreciar el entorno desde ahí, será un premio, créeme.

El sendero alrededor de La Guitarra termina en los toboganes, aunque te aconsejo que cuando llegues a los toboganes subas unos metros por un sendero a la derecha, ahí encontrarás uno de los miradores de Petencito que la mayoría de gente no conoce, donde apreciarás una vista hermosa de la isla de Petencito y parte del lago. Descansa un rato y aprovecha para refaccionar ya que es un lugar genial para ello, pues tiene mucho espacio y como estás en las alturas, la brisa fresca te recompensará mientras ves el entorno. Hay otro mirador poco conocido de Petencito, es el que se encuentra cerca de la entrada por tierra, a unos cuantos metros de la garita, donde podrás apreciar desde muy alto la laguna de La Guitarra, por lo que puedes programar tu ruta para visitar primero este mirador y luego bajas hacia el sendero alrededor de La Guitarra.

Mientras camines por Petencito tendrás la oportunidad de entrar en contacto con animales de la fauna petenera. En mis varias visitas he visto monos araña, un cocodrilo nadando en la laguna de La Guitarra, en Yalnón vi un tucán y una bella ave que llaman mot mot; alrededor de La Guitarra vi un tapacaminos, un pájaro carpintero rubio que fue una gran curiosidad, carpinteros de copetes rojos, loros, infinidad de avecillas, unas aves acuáticas llamadas picos cuchara; garzas, cormoranes y patos a orillas del Lago Petén Itzá, varias especies de martínes pescadores, también en las lagunas hay peces, cerca de las jaulas he visto dos iguanas garrobo como de 80 centímetros de largo, varias lagartijas, grillos de variados colores, mariposas, una gran variedad de otros insectos... uff, en Petencito hay más fauna fuera de las jaulas que adentro de ellas y eso lo convierte en un lugar magnífico para visitar.

Otra curiosidad de Petencito es que en el balneario a orillas del Lago Petén Itzá, hay nacimientos cuya agua corre hacia el lago, aunque varios están tapados, en los que no lo están puede verse el agua cristalina y limpia a tal grado que puedes beber de ellos; son pequeños y la gente normalmente no los ve cuando visita el lugar, por lo que forman parte de la lista de cosas desconocidas de Petencito.


El sitio arqueológico.

Contento de volver a las aulas de la Universidad, ingresé a Arqueología en el CUDEP. El Lic. Rolando Torres, un viejito amigable muy querido por los estudiantes de la carrera y mucha gente que le conoce por su gran conocimiento y sobre todo, por su sencillez; era el catedrático del curso de “Introducción a la Arqueología” por lo que debía familiarizarnos con los conceptos de tal ciencia, pero él quiso llegar más allá y nos invitó a acompañar a estudiantes de otros semestres en trabajos de campo en el sitio arqueológico de Yachul y también en el sitio arqueológico de Petencito. He de confesar que en este último me llevé una sorpresa. Como Petencito no figura entre la lista de sitios arqueológicos más conocidos esperaba ver algo modesto, sin embargo en Petencito hay una estructura monumental que fue construida aprovechando la pendiente de un cerro. Tiene 5 cuerpos escalonados y coronados por un pequeño templo. El Lic. Rolando le calcula 60 metros de altura, aunque no es tan fácil de ver si no eres muy observador, ya que la investigación en esa estructura ha sido un rasguño de gato y permanece como fue encontrada. La entrada al sitio arqueológico de Petencito se encuentra a unos pasos de la garita en la entrada por tierra, después de un pequeño sendero de unos 40 metros llegarás a la cima de la gran estructura donde verás el pequeño templo con forma piramidal. Puedes rodear el templo y bajar por los cuerpos escalonados hasta llegar al penúltimo, que es el mejor definido, cuyos bordes se ven claramente y a unos pasos de ahí puedes visitar unos chultunes, continúas el sendero y llegarás nuevamente al camino principal de Petencito.

Estas partes desconocidas junto al zoológico, la isla y el balneario, hacen de Petencito un lugar magnífico para visitar y para conocer más del gran Petén, que todavía esconde muchos lugares maravillosos por explorar.

De Regreso a El Mirador

La madrugada era fresca y la oscuridad reinaba bajo las copas de los árboles aunque arriba, el cielo aclaraba rápidamente con el pasar de los minutos. Cerré la carpa, tomé mi mochila, la cámara y con linterna en mano me dirigí hacia la gran pirámide del grupo Monos que se encuentra a unos pasos del campamento; deseaba volver a vivir el amanecer en El Mirador. Subí la gran pirámide y esperé...

A más de 40 metros de altura mis ojos se llenaban de selva, la cual emergía de la oscuridad. La brisa fresca mecía suavemente las ramas de los árboles y generaba en las hojas ese murmullo..., como si la selva se riera. Al fondo veía La Danta que interrumpía abruptamente la línea del horizonte con su silueta oscura contrastando contra el cielo cada vez más claro, cielo en el cual moría una estrella al ser absorbida su luz por la claridad del amanecer. Los cantos de las aves se escuchaban por todas partes y, en la lejanía, las tremendas voces de los saraguates, voces que recorrían un mundo que retoñaba tras unas anticipadas y escasas lluvias; los viejos árboles rejuvenecían... Cerca de mí, el sonido monótono de las chicharras y los grillos provocaban que mi mente se fuera perdiendo lentamente en el paisaje inmenso..., en la belleza misteriosa de la selva...

Ayer..., era medio día cuando entré al campamento de El Mirador después de una saludable caminata de 6 horas desde Tintal. Cuando llegué, varias mulas se ahumaban, pues los arrieros hacen un fuego y amarran las mulas alrededor para que el humo ahuyente a los tábanos evitando que hagan banquete con ellas. Después de un rato de descanso me lancé a recorrer la enorme ciudad. Volví a ver los bellos mascarones del Templo Garra de Jaguar con restos de la pintura original; estuve un momento en medio del gran observatorio astronómico, después visité la monumental acrópolis central y por último, terminé viendo el atardecer en La Danta. Cuando cayó la noche y al fin pude dormir, los 35 kilómetros que habré caminado en el día, hicieron cómodo el suelo que sentía a través de la carpa, aunque una raíz cerca de una costilla me incomodó al principio, pero al final, la maravillosa tranquilidad del lugar y el cansancio me dieron un empujón al mundo de los sueños para que pudiera levantarme hoy con las energías renovadas a vivir el amanecer.

Unas cuantas nubes impidieron que viera al sol elevarse desde la línea del horizonte, aún así, el amanecer fue maravilloso. Era hora de bajar...

Cinco gradas había bajado cuando empezaron a subir don Rómulo y don Santos, dos guardianes del lugar. Subían a llamar por radio a Ciudad Flores para saber qué había sido de Goyo, un arriero de Carmelita que anoche fue mordido por una barba amarilla.

Noche de preocupaciones fue la de ayer...

Armé mi carpa cerca de los arrieros razón por la cual escuché cuando Wilter, uno de ellos, llegó con los demás y les dijo:

-”Muchá, al Goyo lo mordió el barbo ...”, aunque varios lo tomaron como una broma, pues Wilter no suele decir muchas cosas en serio.

Después de que otro arriero verificara la noticia, varios nos dirigimos hacia la casa de los guardianes donde estaba Goyo. Por el camino, Nery, uno de los arrieros, le dijo a otro:

- “Vos no deberías ver al Goyo, tu esposa está a punto de reventar”.
--”¡¿Por qué?!”, pregunté sorprendido.
-”Si una mujer embarazada ve a alguien mordido por una culebra más rápido se muere; tiene la sangre muy fuerte”, me contestaría Nery.

Así que con Nery y El Pocho continuamos hacia la casa de los guardianes. El otro arriero decidió ser prudente pues la creencia lo incluía a él como esposo de una mujer embarazada, por lo que arriesgaría la vida de su amigo si le veía.

Eran cerca de las 7:30 p.m. cuando vimos a Goyo. Se encontraba sentado en un costado de una cama, tenía el pie izquierdo desnudo y asentado el calcañar sobre el piso. Una herida que le hicieron para extraer el veneno se miraba en un costado del dedo gordo del pie. Su rostro era de miedo, de preocupación como le sucedería a cualquiera en una situación así y más conociendo la leyenda del ser más temido de las selvas peteneras. Aquello había sido un accidente que no sucedía en El Mirador hacía tiempo, decía uno de los guardianes. Imprudencia de Goyo por irse a bañar de noche a un rancho viejo y abandonado. Andaba en sandalias y se paró en la serpiente que era pequeña, momento en el cual ésta se defendió y logró alcanzarle con un colmillo a un costado del dedo gordo del pie. Otros arrieros que se bañaban cerca de ahí buscaron la serpiente para identificarla y al encontrarla la mataron. Era la temida barba amarilla, aunque no quisieron decírselo a Goyo, para no confirmarle sus mayores temores.

Los guardianes llamaron por radio al campamento de Nakbé, pidiendo una cuatrimoto para llevar a Goyo al Hospital de San Benito. Mientras ésta llegaba, a Goyo le inyectaron suero antiofídico para neutralizar el veneno y le dieron a beber la “contrahierba” y agua de “cordoncillo”, plantas que usa la gente para curarse desde hace mucho tiempo. El pie continuaba inflamándose hasta adquirir la apariencia de un pie inflable. Goyo se quejaba de que, además, le dolía el tronco de la pierna izquierda y luego empezó a vomitar con rastros escasos de sangre, aún así, después de un par de horas del accidente, seguía consciente y eso alentaba a todos.

El ruido de la cuatrimoto empezó a escucharse en la lejanía, por lo que el grupo comenzó a preparar a Goyo para el viaje.

-”Hay que ponerle un trapo en el pie para que la luna no le vea el pie pelado, porque es malo”, dijo uno de los guardianes, al mismo tiempo que buscaba por la casa, encontrando la manga de un pantalón viejo, con la cual cubrió el pie de Goyo.

Una vez que la cuatrimoto estuvo al frente de la casa, entre cuatro personas subimos a Goyo. Bastó un pequeño movimiento del pie herido para que se estremeciera de dolor y le esperaba un camino donde rebotaría por cerca de 7 horas hasta llegar al hospital. Dos guardianes se subieron a la parrilla, uno se quedaría en Nakbé y el otro acompañaría a Goyo y al conductor todo el camino, por si el herido se desmayaba.

Alrededor de las 10:00 p.m. y con el ruido de la cuatrimoto en la lejanía, empezamos a caminar hacia donde acampábamos, al otro día tendríamos noticias; razón por la cual esperé a que don Rómulo y don Santos se comunicaran por radio a Flores. Había pasado el peligro para Goyo, esa era la buena noticia para todos, pero más para una esposa preocupada que viajaba como cocinera en el mismo grupo del cual su esposo era arriero, aprovechando la joven pareja que el turista paga bien, no exige estudios universitarios y los trata como compañeros de viaje, compartiendo con ellos e interesándose por su cultura y sus opiniones. Esta situación ha generado la esperanza de una vida mejor entre la gente de escasos recursos que vive alrededor de El Mirador, principalmente en Carmelita.

Bajé la pirámide del grupo Monos y luego subí la pirámide de El Tigre, la segunda mayor construcción de El Mirador. Desde su cima me despedía de la ciudad; 360 grados giré viendo el paisaje inmenso. Por un momento posé la vista en una montañita en el horizonte, era Nakbé, la ciudad en la que me encuentro ahora, una de las ciudades más antiguas de los mayas, llena de un misticismo que conmueve, especialmente aquí, en la cima de su mayor pirámide.

Cada vez me preocupa más lo que suceda con esta región. Antes de conocer El Mirador no tenía problema con aceptar la idea de que construyeran un tren para acceder a la antigua ciudad, pero no conocía el valor de este lugar. Ahora no quiero imaginar la horrible cicatriz que el tren haría en el bello rostro de la selva y ni pensar el daño en las ciudades mayas que tapizan esta región y, todo eso, solo porque a mucha gente no le gusta hacer ejercicio debido a sus malos hábitos de vida, lo cual no es culpa de este lugar. Mark Inglis subió el Everest en 2006, una hazaña gigante para alguien que usa prótesis en ambas piernas pues las tiene amputadas a la altura de las rodillas y si decidiera venir a El Mirador, no vendría como un inválido, sino caminando y disfrutando de la naturaleza. Este lugar no necesita tren ni mucho menos los hoteles con el apodo de “ecológicos” que algunos proponen, sin ponerse a pensar que en un lugar así, no construir hoteles es una de las cosas más ecológicas que puede hacerse, además los hoteles empezarán a controlar los viajes a El Mirador desplazando a la gente pobre de alrededor como beneficiarias directas del turismo, arrebatándoles la esperanza que ahora tienen de un mejor mañana.

El Mirador necesita gente que desee vivirlo respetando su integridad, gente que comprenda que este lugar es único y que ajustarlo a los estándares de otros parques es destruir eso que lo hace único. Gente que guste de una vida más sana, que disfrute de la magnífica herencia cultural de este lugar, que aprecie la naturaleza entendiendo que es más frágil de lo que imaginamos cuando nos enteramos de accidentes como el de Goyo; gente que se atreva a experimentar en este lugar un mundo maravillosamente diferente que les haga sentirse como una parte armónica de la naturaleza y de la humanidad. El Mirador no necesita cambios, somos nosotros los que debemos cambiar ya que hemos aceptado muchas ideas sin pasarlas por los filtros de la razón y la conciencia.

La brisa fresca me invita a permanecer un momento más en la cima de la gran pirámide de Nakbé, aunque el sol ya se ha ocultado y la luz se apaga lentamente sobre el océano de vida. Hace un rato las ramas cerca de la cima empezaron a agitarse, era una familia de monos araña que ahora se acomodan tranquilamente a unos 15 metros de mí, esperando la noche, que ya es anunciada por millones de grillos con su arrullador concierto. Pronto la oscuridad se impondrá bajo las copas de los árboles, pero arriba reinará la luna con todo su encanto y bañará con su luz blancuzca la selva inmensa, vistiéndola de eterno misterio...

jueves 11 de agosto de 2011

Momentos Decisivos en el Área Central de Petén

Toda sociedad tiene en su historia eventos que condicionan su forma de actuar, que establecen un marco dentro del cual sus integrantes interpretan la realidad en que viven.

En 2008 surgió en el CUDEP uno de esos eventos decisivos: el movimiento universitario para defender a los integrantes de AEU-Petén de la agresión de Manuel Baldizón, lo que generó algunos cambios que quiero hacer notar:

1.  En el Centro Universitario de Petén la participación estudiantil se incrementó sobremanera, algo que se pudo notar durante las elecciones de AEU-Petén en 2009 donde votaron más de 500 estudiantes y participaron 3 planillas. En contraste, la planilla anterior a la de 2009 fue electa por alrededor de 30 personas.

La participación de las 3 planillas me pareció curiosa, porque mucha gente afirmaba que los estudiantes iban a tener miedo de ser parte de AEU-Petén por encontrarse en oposición directa con Manuel Baldizón, quien ejercía y todavía lo hace en parte, un gran control sobre los pobladores, controlando la información que les llega, ya sea a través de una excesiva publicidad en sus canales y vallas publicitarias, también a través de acciones, como la de evitar que circulen ejemplares de periódicos o revistas que contengan publicaciones en su contra.

En 2010, para el desfile bufo de la Huelga de Todos los Dolores, miembros del desfile le quitaron la cabeza a la estatua de Baldizón que él se mandó a erigir y la cual era un símbolo de su poder. Tal acción generó que se presentara una denuncia contra 5 estudiantes buscando que se emitiera una orden de captura contra ellos. Al saber de la denuncia, de nuevo empezó a organizarse un movimiento para hacerle frente a Baldizón que para ese entonces ya había perdido bastante poder al no ser parte del partido oficial. Fue poco lo que se hizo para que Baldizón se echara para atrás, retirando la denuncia.

El CUDEP, poco a poco, fue surgiendo como una fuerza opositora a Manuel Baldizón y sus seguidores. Como consecuencia del surgimiento de esta nueva fuerza opositora, se dió un cambio en el ambiente del área central de Petén, se respiró un poco de libertad.

2.  Previo al movimiento universtario de 2008 cuando se empezó a construir sobre el Parque Hellen Lossi, las personas tenían un gran temor de manifestar su oposición a Baldizón, ya que consideraban que si lo hacían podían terminar en la cárcel o en la tumba, razón por la cual callaban a pesar el gran descontento.

El movimiento universitario de 2008, en el cual participaron algunos ciudadanos que no eran estudiantes, provocó algo interesante. Debido a que desafió al tirano sin mayores consecuencias adversas; destruyó la imagen de intocable que Manuel Baldizón tenía en ese entonces. Esta misma situación se reforzó cuando estudiantes le quitaron la cabeza a la estatua de Baldizón que la población no se animaba a tocar.  El hecho de que para el desfile bufo de 2011 se mandara a proteger la estatua cerrando el paso, solo refleja temor por parte de Baldizón y su gente.

Estos hechos han provocado que en el área central de Petén se respire más libertad y que un gran sector de los pobladores de esta área no tengan temor de expresarse en contra de los abusos de Baldizón y su gente.

3. Entre los periodistas empezó a suceder también algo interesante. Para 2008 fueron pocos los periodistas que decidieron informar a la población cuando la información perjudicaba los intereses de Baldizón y su gente, ya que muchos se sentían cómodos actuando acorde a los intereses de Baldizón. Ahora algunos de los que mostraban una marcada tendencia hacia los intereses de Baldizón ya no están muy seguros, mientras otros se han atrevido a informar a la población aún cuando esa información perjudica claramente los intereses de Baldizón.

Estas son las razones por las cuales considero que el área central de Petén está viviendo un momento decisivo en la historia de este departamento. El nuevo conflicto, la venta de la Playa El Chechenal, por lo visto será un escenario donde puede pasar un poco de todo, aunque puede notarse que el tema está siendo discutido por los pobladores sin temor de ser reprimidos y manifiestan en público su descontento, algo muy diferente a lo que se veía cuando se dio la venta del Parque Hellen Lossi y ese solo hecho ya es una gran ganancia.

Los cambios se están dando y ante tal situación debemos preguntarnos si seremos meros espectadores o partícipes de los cambios, para cuando un día, los nietos pregunten, poder decirles: "Yo estuve ahí".

domingo 24 de abril de 2011

En la Cima de la Danta

(Artículo publicado en Revista Petén Itzá 2011 - Sobre mi primer viaje a El Mirador)

El viento en la cima de La Danta es huracanado y muy fresco. Esta pirámide es el punto más alto en muchos kilómetros a la redonda y la razón por la que chicleros de antaño llamaron a la ciudad: El Mirador... Muchos metros abajo ves las copas de los árboles sobre las que caminan las sombras de las nubes... Tu vista se pierde en la inmensidad de un océano de selva; giras 360 grados..., ¡todo es selva! y, bajo tus pies, el testimonio del mayor esfuerzo humano que hayan visto estas tierras; el testimonio de un pasado glorioso, de una civilización que construyó más pirámides que los egipcios, que desarrolló la escritura más bella de la antigüedad y con ella escribió su historia en piedra; una civilización que observaba el cielo y que utilizaba calendarios con una precisión que pasma, que comía un alimento sagrado llamado maíz; que jugaba pelota recordando el triunfo de los héroes gemelos sobre los señores de Xibalbá; una civilización que se erigió como la más avanzada de la antigua América y la Cuenca de El Mirador es su cuna, nació y creció aquí en Petén; caminó sobre el suelo en que tú caminas. Una civilización que un día se fue, murió con el atardecer y no ha vuelto a nacer con el sol.

Ayer llegamos a esta ciudad gigante; hemos caminado cerca de 60 kilómetros y por el camino visitamos grandes ciudades como Tintal y la anciana Nakbé. Parte de la larga caminata ha sido sobre las enormes calzadas mayas, calzadas de entre 25 y 40 metros de ancho, que se elevan varios metros sobre el suelo de la selva y algunas se extienden más de veinte kilómetros. Son tan grandes que puedes verlas en el relieve de la selva en fotos satelitales de la región y después de 2,000 años sin mantenimiento, siguen siendo el mejor lugar para caminar, a pesar de que la selva ya ha reclamado lo que es suyo.

Recuerdo cuando visité por primera vez la hermosa ciudad de Tikal, me impactó su bella y monumental arquitectura entre la selva petenera, que le da su toque de misterio, de encanto. Aquí en El Mirador son pocas las estructuras que ves descubiertas, muchas de ellas solo parcialmente, pero es suficiente para darte cuenta de lo monumental de esta ciudad ya que es mucho más grande que Tikal. Sorprende la cantidad de mano de obra y demás recursos que se necesitaron para emprender proyectos gigantes como la construcción de La Danta, El Complejo Tigre, las grandes plataformas sobre las que se asienta la ciudad o las enormes calzadas que la comunican con otras ciudades de la cuenca, calzadas que muestran como estas grandes ciudades se relacionaban formando un verdadero y poderoso Estado llamado Reino Kan (Reino de la Serpiente) con un nivel de cooperación y de poder que nunca más los mayas volvieron a alcanzar ni siquiera cuando los pesos pesados del clásico, Tikal y Calakmul, tuvieron su época de apogeo. Aquí pasó algo muy... muy... grande.

Cuando los mayas del preclásico aparecían en los libros como un pueblo primitivo que posteriormente se convertiría en una de las antiguas grandes civilizaciones del mundo, siempre me intrigó como en el período clásico ciudades enemigas como Tikal y Calakmul habían llegado a adoptar el mismo sistema de escritura, pero cuando aparecieron El Mirador y demás ciudades de la cuenca del mismo nombre, que demostraron que la información de esos libros estaba equivocada; mi pregunta fue contestada. La escritura de los mayas debió haberse estandarizado aquí en el Reino Kan, gracias al poder de su capital, El Mirador. Además cuando éstas ciudades estaban en su apogeo ya existían Tikal y Calakmul, ésta última ciudad incluso era parte del mismo Reino Kan. Ver la escritura del preclásico era uno de mis objetivos en el viaje y tendría esa dicha en un lugar llamado La Muerta, en una escultura sobre la roca del suelo que un habitante de Carmelita llamado Angel Centeno descubriría un día de descanso del duro trabajo en El Mirador. Se aventuró por los alrededores de la gran ciudad buscando ganarse unos quetzales pues los arqueólogos les pagan por hallazgos de ese tipo y dió con la escultura sobre la roca donde puede verse un panel con escritura que contiene el glifo emblema de aquel poderoso Estado y que seguiría siendo usado por Calakmul después de que El Mirador y otras ciudades de la Cuenca ya habían caído.

Hoy es nuestro cuarto día de viaje y todos nos hemos desconectado por completo de nuestra vida cotidiana. Es como si este mundo te absorbiera después de ver los atardeceres y amaneceres sobre las pirámides, después de ver un cielo repleto de estrellas, después de respirar aire puro..., aire fresco..., después de dormir arrullado por el sonido de los grillos que inunda el entorno y después de despertar con la selva; después de disfrutar de una buena charla alrededor de una fogata mientras ves como la tenue y danzante luz de ésta ilumina el entorno misterioso de una ciudad maya. Te acostumbras a esto rápidamente, te vuelves parte de este mundo y cuando ello sucede, encuentras paz y esa paz es el mejor descanso para tu alma, aunque tus pies pidan relevo. Es como si nuestras vidas se hubieran quedado allá afuera de esta selva, esperándonos junto a la rutina y las preocupaciones, pero nosotros no queremos volver.

Todos en nuestro grupo se encuentran en buena forma ya que el viaje es largo y extenuante. Según la información que nos ha dado Hugo Trujillo, nuestro guía comunitario, el trayecto será de 114 kilómetros, pues el serpenteante camino alarga las distancias entre las ciudades.

Quizás algunos que hayan estado pensando venir a El Mirador pensarán:

¡¡114 KILÓMETROS!!
¿Qué sería de mí, un pobre animal de oficina?

La verdad es que tampoco es para morirse, la ruta que nosotros hemos tomado pasa por Nakbé, pero si no incluyes en tu trayecto esta ciudad, recibes un descuento, solo caminas cerca de 90 kilómetros, pero no te aconsejo que te pierdas el amanecer espiritual sobre la gran pirámide de Nakbé.

Los primeros dos días serán los más duros, porque es muy probable que no estés acostumbrado a caminatas tan largas y cuando te levantes por las mañanas, tus primeros pasos serán los de un anciano de 80 años, pero al tercer día resucitarás, notarás como tu cuerpo y tu mente se preparan para largas distancias y tendrás un mejor rendimiento físico. Para cuando la travesía termine, caminatas diarias de 20 kilómetros te darán risa y compartirás la opinión de los que hemos venido: el esfuerzo físico es una de las mejores cosas de visitar El Mirador.

Si calculas que no tienes la capacidad física o la actitud necesaria, puedes ir en helicóptero, pero te perderás de buena parte de la magia del lugar, además "eso no es aventura", como dice una de las alemanas del grupo; a menos que el helicóptero se caiga claro está. Otra opción es ir a caballo aunque, si no estás acostumbrado, después de dos días preferirás caminar.

La caminata es muy saludable y te levanta el ánimo darte cuenta que puedes caminar largas distancias. Empiezas en la Aldea Carmelita y por el camino vas viendo la vegetación y los animales que al verte desaparecen rápidamente entre la maraña. Cada día debes llegar a un determinado campamento, pues solo puedes acampar ahí por cuestiones de protección del lugar, además en los campamentos encuentras servicios básicos como letrina, ducha, un lugar para cocinar, espacio para que las mulas descarguen y para que puedas colocar tu carpa. En los campamentos te encontrarás con otros aventureros, unos que van y otros que regresan, por lo que podrás intercambiar opiniones, principalmente con los que vienen de regreso, pues ellos te pueden proporcionar información sobre lo que está adelante; sobre aquellos lugares que no puedes perderte o cosas, como una ducha levantamuertos en El Mirador.

El camino de Tintal hacia Nakbé fue el más extenuante que hemos caminado; nuestro guía nos dijo que ese día caminamos 34 kilómetros. Además de lo largo del camino, el suelo en época seca es duro e irregular por lo que es un castigo para tus pies, aún así Nakbé es imperdible, por lo que esa ciudad representa en la historia de los mayas; además acampas en una plaza a un costado de la gran pirámide y sobre la pirámide puedes ver un atardecer de 10 puntos y un amanecer de 12. Es espiritual ver despertar la selva desde la cima de la pirámide de Nakbé, surgiendo entre la neblina, contrastando con el cielo rojo, mientras el disco solar se eleva y las aves cantan..., enmudeces.

El camino de Nakbé hacia El Mirador es por una calzada con partes bastante destruidas, pero te das cuenta que vas sobre la calzada porque ves pequeños terrones blancos entre las hojas del suelo. Este camino no es tan extenuante, pues Nakbé está cerca de El Mirador, relativamente hablando...

Cuando llegas a El Mirador notas un cambio en la vegetación, ya que los árboles son más altos aquí, además la fauna es más confiada que en el trayecto. Hoy en la mañana he visto un pequeño zorro, un travieso pizote que ha husmeado cerca de mi cabeza mientras me encontraba en la carpa; unas aves grandes llamadas cojolitas, tucanes, monos araña y saraguates, además unos 30 pavos ocelados cerca del campamento que caminan por ahí como reyes, porque llegas a acercarte mucho y ellos solo mantienen lentamente la distancia, incluso el arriero me ha comentado que algunos días suelen reunirse cerca de 150, lo cual es un espectáculo imperdible, pero bueno, 30 me parecen suficientes.

El mayor premio aquí en El Mirador es subir esta pirámide, La Danta, y poder ver desde estas alturas la selva petenera encapsulando las ciudades mayas. Esta enorme selva es un auténtico océano de vida, ya que cada árbol en ella es un ser vivo que coexiste con infinidad de formas de vida. Estás frente al gran tesoro de Petén y vale su peso en "vida".

Cuando viajaba del área central de Petén hacia Carmelita iba muy atento observando el impacto que las comunidades han tenido en el ambiente, ya que pensaba escribir al respecto, tú sabes, lo que medio mundo escribe: "es que los campesinos deben darse cuenta que ahí está el futuro de sus hijos", "se debe buscar formas de hacer rentables esos recursos para que no los destruyan", "el avance de la frontera agrícola...","algunos campesinos solo queman y luego les venden a los ganaderos...", estadística de esto, estadística de aquello...y una larga fila de afirmaciones que medio mundo ya se sabe de memoria, pero cuando estás acá, ves la viga en tu ojo.

¿Alguna vez te has puesto a pensar que la zona de mayor daño ambiental de Petén es el área central?

¿Con qué derecho llegaremos a las comunidades rurales a pedirles que cuiden el ambiente si nosotros estamos peor?

Ellos con todo derecho nos pueden reprochar:

-¿Por qué ustedes han creado ese desastre ambiental en el área central de Petén si les importa tanto el ambiente?
-¿Cómo nos piden que no quememos parte de la selva para sembrar si ustedes agreden el ambiente con concreto y asfalto, pues aún después de un incendio la vida puede surgir del suelo fácilmente?
-¿No cortan ustedes los árboles para construir o para que pasen sus amados cables de energía y teléfono?
-¿Cuántos de ustedes se compran un carro o una moto solo por presumirle a sus amigos sin pensar en el daño a la naturaleza?
-¿Han visto cuánta basura generan?
-Ambientalistas de automóvil... Predican pero no se convierten...
-¡Ahora solo falta que vengan a la aldea los de la capital a enseñarnos como se cuida el ambiente viviendo ellos en la ciudad que es el peor desastre ambiental del país!

La realidad es esa petenero, mientras nosotros no resolvamos el problema ambiental del área central, no tendremos ni el derecho ni el conocimiento para exigir de una comunidad del área rural la preservación de las selvas peteneras y no culpes a los campesinos por provocar grandes daños al ambiente en busca de alimento o cosas que no sean indispensables para la vida, porque eso lo aprendieron de nosotros cada vez que han venido de compras al área central, cuando ven cómo vivimos y qué cosas valoramos. El hecho de que no importe destruir la vida para hacer dinero es una forma de pensar que encontrarás fácilmente en el espejo y ojalá tengas el valor de verla a los ojos, porque esa es la forma de pensar que está destruyendo el tesoro de Petén y a nosotros, porque cuando el dinero es lo importante en tu vida, no te importa el bienestar de los demás.

Espero regresar varias veces a la cima de esta pirámide, pero cada vez que regrese me aseguraré de no pararme frente a este océano de vida sin haber hecho algo en su beneficio. Asumiré mi deuda ambiental; empezaré a desarrollar nuevos hábitos; caminaré hacia el trabajo, iré a la tortillería con una manta para que no me den una bolsa de nylon, mandaré a hacer bolsas de algodón para cuando vaya de compras; escribiré para que talvez los centros comerciales asuman su compromiso con el tesoro de Petén y empiecen a usar bolsas biodegradables, además de crear una sección de este tipo de materiales. Escribiré para que, por un momento, las personas piensen en disfrutar de toda esta vida sin destruirla, para que la revaloren no tratándola como "bienes" o "recursos naturales" que deben ser "rentables", sino como seres que merecen vivir. Escribiré para que, talvez, aquí donde un día nació la gran cultura de la América antigua, surja una nueva con una forma de pensar tan diferente que en el solo hecho de pensarla ya haya un cambio y se bien que no se necesita mucha gente para lograrlo, solo unos cuantos que asuman el reto de mejorar sus vidas, sin necesidad de decir palabra alguna, tan solo actuando diferente en sus vidas cotidianas, educando con el ejemplo... Solo unas cuantas semillas de donde surja un pequeño bosque que empiece a dar sombra en medio del concreto y el asfalto; gente que piense diferente, gente que quiera ver a la vida sonreír... en una gota de agua..., en una hoja tierna..., porque esta tierra sin su selva... no es Petén.


viernes 18 de febrero de 2011

Libro: Visitando El Mirador


Cómo a muchas personas en Guatemala les gustaría saber como es el viaje hacia El Mirador, he escrito este libro que es una crónica del viaje, para que cobren idea de cómo es visitar este magnífico lugar.

En este libro he experimentado con muchas imágenes de forma que busco ahorrar mucho texto en descripciones colocando en su lugar una imagen, siguiendo el dicho de que una imagen vale más que mil palabras. Las fotografías proporcionan infinidad de detalles y a la vez sirven para documentar la zona fotografíada, de forma que dentro de mucho tiempo sea referencia de cómo era en este tiempo.

Si en caso a alguien le gusta alguna foto del libro, la pueden obtener en alta resolución en el enlace del álbum fotográfico en este blog y siéntanse libres de utilizarlas, libertad que he extendido a todo el libro, el cual lo pueden copiar, distribuir y exhibir sin fines lucrativos.

Creo que El Mirador debe ser conocido por más gente, pero es más la gente que debe aprender a respetarlo y espero contribuir a ambas cosas con este libro.

Que lo disfruten.